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Game of Thrones in Venezuela

 

Por: Melanie Ventura

 

Game of Thrones, la tan aplaudida y aclamada serie de HBO que ha ganado millones de seguidores en la última década, llega a su fin invitándonos a pensar un poco sobre esta gran obra. Esta serie de televisión, inspirada en los libros de George R. R. Martin, escritor y guionista estadounidense, se ambienta en la época medieval, posiblemente de la antigua Europa, y narra de una forma cruda y espeluznante la dinámica política de ese tiempo. Al echar un vistazo a este mundo medieval, vale la pena preguntarse ¿qué tanto nos hemos alejado de las arcaicas formas de hacer política que otrora caracterizaban a nuestros antepasados? ¿Cuántas de las prácticas comunes de antaño se mantienen en los recovecos actuales del poder? ¿Hasta dónde esas formas y prácticas nos tocan de cerca a los venezolanos?

La popularidad de esta serie sin duda se debe en gran parte a los juegos de poder, logrado o deseado, que se relatan, las intrigas, la desconfianza, las alianzas que se evaporan y se convierten en traiciones. Es la historia de la polarización política que se ve ilustrada en la constante lucha de elitescas familias por sentarse en el Trono de Hierro y hacerse con el gobierno de los siete reinos que conforman la ficticia nación. En el desarrollo de cada temporada, vemos cómo van madurando y perfeccionándose cada uno de los personajes hasta convertirse en la mejor o peor versión de sí mismos, después de haber pasado por grandes sufrimientos, pérdidas y triunfos que forjaron su carácter y les permitieron enfrentarse cara a cara con sus miedos y anhelos más profundos; pues éstos solo salen a la luz cuando realmente tocamos fondo. Algunos de los personajes que forman parte de esta serie, representan vivos ejemplos de lo egoístas, tramposos y crueles que podemos llegar a ser  las personas en nuestras acciones cuando nos mueve la ambición, la codicia y la sed de poder, incluso en detrimento de todos aquellos que se cruzan a nuestro paso.

A la luz del capítulo final de Game of Thrones, hemos sido testigos, como espectadores, del desarrollo de sucesos que arrastraron consigo ciudades y familias enteras, sumiéndolas en la miseria y el caos, la desconfianza y el enfrentamiento a muerte. Partiendo de este aspecto, ¿se podría realizar una breve analogía de esta obra con la realidad venezolana?, ¿existen similitudes entre el ficticio Westeros y nuestro país?

Si pensamos en los juegos de poder, sin lugar a dudas en nuestra forma de hacer política hay muchos puntos coincidentes. Ejemplos reales de desconfianza, traiciones y profundos crímenes surgen a borbotones en nuestra mente cuando rememoramos sucesos vividos o narrados en las redes de la historia venezolana reciente. Un gobierno ilegítimo, liderado por el “heredero” de un hombre que en otros tiempos encabezó las listas de popularidad y hoy ha resultado ser uno de los personajes más odiados y el principal responsable de la inmensa tragedia en la que se halla sumido el país. Este “heredero”, débil en un inicio y con expectativas bajas por parte de los ciudadanos, madura en el camino y se convierte en la máxima expresión del autoritarismo, capaz de recurrir a los crímenes más atroces con tal de de mantenerse en el poder.

Tras este hombre, encontramos un puñado de consejeros que lo asesoran acerca de la ruta que debe seguir para apalancarse y así seguir al mando, y un gabinete ministerial muy numeroso que, cual marionetas que se intercambian como fichas de una partida de ajedrez, aplauden y hacen que su jefe y ellos mismos sigan en el poder. ¿El objetivo? Resistir los embates de los oponentes, mientras tratan de recrear un ambiente de la mayor normalidad posible.

Esto nos recuerda a Joffrey Baratheon y su paso por el Trono de Hierro como heredero de su supuesto padre; un joven frío que, a pesar de lo corto que fue su gobierno, cometió grandes barbaridades. También nos recuerda a una Cersei Lannister apalancada en el poder, con un solo consejero y su guardia que la seguía a todos lados, protegiéndola de todo aquel que se tomara el atrevimiento de acercarse a ella. Sin embargo, cabe hacer un inciso para mencionar que en el momento más crucial, este mismo guardia la hizo a un lado para cumplir su propio objetivo, por lo cual nos preguntamos ¿sucedería lo mismo en el caso de los protectores del “heredero?

Por otro lado, vemos con ojo crítico a la oposición al “heredero” y a su gobierno ilegítimo que ha sido establecido por la fuerza, luego de construir un parapeto electoral donde algunas figuras opositoras representativas fueron inhabilitadas y otros apresados, en el que no participó ni la mitad de la población del país. La oposición, quien ha resistido múltiples y profundos embates adversos que la han dejado en muchos momentos desarticulada, una vez más parece renacer de las cenizas y enfrentarse al desafío que lleva veinte años esperándola en Miraflores. Esta vez, parece que los objetivos están más claros: “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”; sin embargo, no son pocas las trabas con las que se ha topado y sabe que se encontrará en el camino.

Esta vez, no solo el liderazgo sino las expectativas y la esperanza de millones de venezolanos recaen sobre los hombros de un joven político, proveniente de las bases de un partido también joven. Podría asemejarse a un Jon Snow, quien sorprendido por el destino se ha visto en la obligación de asumir espacios de poder ante la ausencia de sus predecesores, incluida la posibilidad de sentarse en el Trono de Hierro por ser el legítimo heredero; o una Daenerys Targaryen, que atravesó ciudades enteras en su búsqueda de afianzar su legitimidad como reina, en parte como lo hizo nuestro joven político venezolano no solo en el país sino en otras naciones de Latinoamérica.

La inexperiencia podría jugar en contra, así como el eterno juego de desmoralizar que ha mantenido desde un inicio el gobierno del “heredero”; sin embargo, esta vez la oposición cuenta con aliados de gran valía. El apoyo de la comunidad internacional, si bien algunos la han llegado a subestimar, representa un tipo de poder con el que paladinamente no cuentan quienes usurpan el trono de Miraflores. Para realzar el liderazgo y la importancia del apoyo internacional, es válido mencionar el hecho de que el principal líder de las fuerzas opositoras actuales, a pesar de las grandes amenazas por parte del régimen, sorpresivamente no ha sido hecho prisionero sino que disfruta de su libertad a la par que sigue encabezando las manifestaciones en contra del “heredero” y el sistema que este representa. Es así como distintos personajes de Game of Thrones que se oponen al trono usurpado, por ejemplo Varys o el mismo Tyrion Lannister, se han aliado en su rechazo contra el régimen de Cersei sin obtener una medida cautelar o de prisión en su contra.

Otro rasgo importante, que de cierto modo también podría verse como una analogía de Game of Thrones, es el hecho de que una gran cantidad de líderes políticos de la oposición venezolana se encuentran en el exilio, han sufrido persecuciones y, en algunos casos, ya no forman parte de las “filas de los vivos”; similar a lo ocurrido con la familia Targaryen, una vez que la revolución de Robert Baratheon asumió el poder. Del mismo modo, no pocos de los militantes del “partido reinante” han desertado con el paso del tiempo haciendo una lista cada vez más numerosa, dejando entrever que el “heredero” cada vez está más solo, acorralado por el descontento casi generalizado de los ciudadanos y escoltado día y noche por su guardia personal, guardando un gran parecido con Cersei.

Un hecho llamativo y que ha mantenido en vilo a todos los seguidores de Game of Thrones es el impresionante vuelco que ha dado el personaje de Daenerys Targaryen, quien de ser la “rompedora de cadenas” pasó a ser la “reina de las cenizas”. Si bien la audiencia ha sido testigo de cada uno de los pasos recorridos por esta impresionante mujer, no existe ningún tipo de justificación para la inaudita y tal vez inesperada masacre que ha llevado a cabo en Kings Landing. La forma en la que evolucionó Daenerys y el momento cumbre en el que tomó la desición de destruirlo todo, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de conocer nuestras luces y sombras, en especial quienes se mueven en el ámbito público.

¿Cuántas veces ha estado en las manos de un gobernante la decisión de destruirlo todo? ¿Cuántos de ellos se han decantado por la misma opción de Daenerys llevándose consigo la vida de cientos de miles de personas? ¿Cuántos han tenido el valor de hacer las cosas de una forma distinta? En este punto entraría en vigor recordar la phrónesis del político, término acuñado por Aristóteles en su obra Ética a Nicómaco que se refiere a la capacidad de ser prudentes y actuar conforme a la moral y la conciencia de hacer el bien, cualidad que no siempre acompaña a quienes manejan los hilos del poder de las naciones. Daenerys podría haber tomado una decisión distinta y aún así haber conquistado el Trono de Hierro, pero, volviendo a Venezuela, ¿cuántos errores políticos podrían evitarse si los dirigentes escuchasen a buenos asesores?, ¿o si fuesen capaces de conocer sus límites y declinar en el momento adecuado, tal como lo hizo el expresidente Medina Angarita hace ya tantos años? Queda claro que, sin lugar a dudas, nos habríamos ahorrado innumerables pesares como los que hoy enfrentamos.

¿Sobre las traiciones? No vamos a profundizar acerca de ellas en este apartado, ya que las mismas requerirían una mayor extensión de la que disponemos; sin embargo, no son pocos los ejemplos de traiciones y colaboracionistas con los que contamos, tanto en Venezuela como en la serie que aludimos, algunos de los cuales son sobradamente conocidos.

Finalmente, recordando los episodios iniciales de esta agitada temporada, Game of Thrones nos podría dejar como moraleja uno de los tantos dichos que hemos escuchado desde siempre, pero que a todas luces mucho nos cuesta ponerlo en práctica: “En la unión está la fuerza”. Ante un enemigo mayor, que en la serie se encuentra representado por los White Walkers, la unión entre todos los actores implicados, directa o indirectamente, es de vital importancia para la sobrevivencia y el sostenimiento de la nación, la democracia y la libertad. Nuestro reto no es ficticio, es real y lo vemos de frente, nos golpea en la cara diariamente cada vez que salimos de casa, cuando abrimos el refrigerador, al conversar con conocidos y desconocidos, cuando hablamos con nuestros familiares que se encuentran lejos. Aunque hemos sido testigos de la unificación de ciertos criterios en el discurso y las acciones de muchos dirigentes políticos de oposición, Venezuela necesita el trabajo en equipo de todos sus ciudadanos para enfrentar con éxito al ilegítimo gobierno del “heredero”, recuperando la democracia y la institucionalidad y, ¿por qué no?, tal vez implementando una nueva forma de gobernar.

Vale entonces la pena plantearse la pregunta, ¿protagonizamos o no nuestra propia versión de Game of Thrones en Venezuela? ¿Cuál será el desenlace final? ¿Quiénes quedarán hundidos entre las ruinas como Cersei? ¿Quiénes perderán la razón y demostrarán su falta de prhónesis como Daenerys? ¿Quién se sentará en el Trono de Miraflores? ¿Quedará acaso algún Trono en Miraflores? Ya lo veremos.

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